
Junto a ti cada día,
cada amanecer,
cada ocaso.
Dando pasos por la senda
de la vida soñada;
siendo eterna primavera,
siendo, por siempre,
el sol naciente.
Porque el recuerdo
permanece vivo en mi alma,
porque el beso sabe, como siempre,
a fuego en mi boca,
a pasión creciente.
Porque este otoño que viste mi mirada
no empaña la visión de mi recuerdo,
del eterno sueño de ser tuya.
Se quedó grabada la promesa
en mi memoria
y el recuerdo de ese amor,
me acompaña en el descenso
de esta vida anclada
en el mar del fracaso.
© I.R.P